martes, 11 de agosto de 2009

Mi generación




Dicen por ahí que la generación que nació en los finales de los 80 y comienzo de los 90 es una de las últimas que podría decirte que tuvo una buena infancia y niñez completa y de calidad. Esa niñez donde casi nada se sabía de videojuegos y nada de internet, la cual nos dejaba dar rienda suelta a la imaginación para la distracción.

Recuerdo mis días en el jardín de niños (kínder, como ahora se le dice para darles renombre) donde jugaba con unas maderas de colores en forma de cilindros que servían de baquetas cómplices en el ruido infernal que alocaba a mi profesora Elsa... (ahhhh, esa profesora, mi primer amor platónico), jugar juegos tan divertidos como “San Miguel”, un juego donde alguien te tenía que sacar del lazo humano que habías hecho, “El lobo feroz”, “bata” (no me acuerdo del mecanismo del juego), lingo, las escondidillas, los encantados, etc.

A qué muchacho no le han reprendido por traer la ropa hecha trapos, y como solución nos quedaba aguantar los parches de cuero en codos y rodillas en la ropa diaria. Pues tirarse al suelo y jugar con los que se encontrara era parte de la niñez, esa niñez que cada vez la veo más informática y menos humana.


Y qué decir de los programas televisivos, ¿quién no sufrió cuando veía Marcos, sentirse impotente de ver que no podía encontrar a su mamá? Ciertamente no estaba preparado para ver tan complejo dibujo a mis 3 o 4 años aproximadamente. ¿Qué tal el detective Jiban, que era como un robocot pero versión japonesa? Fue pionero en esas vainas de robot humanoide que atrapa malandrines. El Rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda, las aventuras de los Picapiedras, el gato Félix, los Supersónicos y, ¿por qué me iba a olvidar de él?, el inspector Gadyetcon sus trucos asombrosos que sacaba de su sombrero para llegar al meollo del asunto. ¿Cómo olvidar la Pantera Rosa? Ese dibujo es lo máximo; hasta ahora lo veo porque, aunque no hablaba, daba a entender todo el sentido de la trama y te quedabas enganchado todo el programa, El Pájaro Loco y su risa, la cual estresaba a mi mamá, y cómo olvidar a los Pitufos. Era lo máximo; después del kínder corría para verlos, ver cómo Gargamel se asaba y decía: “Cómo odio a los Pitufos” después de cada plan fallido. Pucha, esos tiempos inolvidables. De las series de ese entonces solo me acuerdo de El Chavo del Ocho; creo que esa serie ha estado en la vida de todas las personas de la promoción 80s y 90s, pero de esa serie solo me agrada con todos los personajes (antes del cisma), después me parecen pataletas de ahogado, pero nunca pasará de moda, aún ahora me mato de risa por sus ocurrencias, aun recontra conocidas.

Las películas que más me agradaban ver eran las de Disney. ¿Cómo olvidar los 7 enanitos, el pato Donald, Tribilín y toda esa gente?

La verdad, un chico de 4 o 5 años se las juega y se ilusiona con muchas cosas. ¿Por qué negar que cantaba con las canciones de Nube Luz? ¿Por qué negar que me ilusioné con la dalina que al final se mató? Creo que eso me marcó (bueno, la verdad, solo un poco). También Hola Yola y sus burbujitas con las canción como “Vamos de paseo”, “ecccoooo”, con la cual armaban la fiesta en cada cumpleaños que había.

Recuerdo cuando te llevaban a las fiestas de amigos o familiares, te obligaban a bailar, la música de Vanilla ice (rap) o la canción de las Tortugas Ninja (rap) ciertamente, por esos días el rap creo que estaba de moda. ¿Qué decir del Meneíto, sopa de caracol y todas esas canciones que en su momento e incluso ahora siguen siendo lo máximo.

Recuerdo cuando jugábamos a ser Rambo con mis amigos, pedirle a mamá que comprara una metralleta de plástico o, si no, simplemente cualquier palo que encontrabas en la casa servía para la guerra. El ritual era colocarte la cinta en la cabeza, pintarte la cara y salir a matar a los pobres vietnamitas imaginarios.

Comenzó la primaria y, a pesar de que el mundo se asombraba de la caída de la Unión Soviética, eso para los chicos de mi promoción todavía no les era de gran importancia. Seguían los juegos y los programas televisivos comienzan a tener mayor importancia en nuestras vidas.

Los Thundercats comenzaban a reinar nuestro interés, las aventuras de Leono y sus patas contra Munra, no me las perdía ni una. Underdog el perro maravilla que daban en el canal 7, las aventuras de meteoro lo máximo, con su Max 5 en sus aventuras con el Pata Enmascarado, que al final terminó siendo su hermano. Bueno, un embrollo, pero ahí estaba. ¿Cómo olvidar a los looney Tunes con Bugs Bunny, el Pato Lucas, Sam, porky y todos esos personajes que me hacían reír? ¿Cómo no olvidar al Rico Mac Pato, más avaro el pobre, con mil aventuras con sus tres sobrinos? ¿Qué decir de Popeye, Brutus, Oliva, Cocolizo y toda la mancha que comía espinaca para volverse fuerte? Lo acepto, también vi Winnie the Pooh, me caía bien por esos días.

Por mis 7 años comenzó a dar las primeras partes de Dragon Ball un dibujo sin importancia que daba en el 5 pero que me comenzó a agradar por la historia que tenía en el fondo; cómo olvidar "Dinosaurio", esa serie con el papá Sinclair paleado por su hijo, el bebé Sinclair, con su clásica "No, la mamá".

Los domingos era clásico ver "El narrador de cuentos", me acuerdo verlo al costado de un vaso de leche y galletas animalitos que compraba mamá, entrar a las historias alucinantes que se relataban, nada visto hasta ahora; esos sí eran programas.


Las primeras aventuras de Power Ranger comenzaron a pasar por las pantallas, los Transformers con Optimus Prime jovencito, X men, el Hombre Araña.

Y qué decir de las series que vi, las cuales me dieron una perspectiva de lo que se vendría más adelante con la adolescencia y todo ese embrollo sin acabar hasta ahora?



¿Quién no ha visto “Los Años Maravillosos”, el popular Kevin Arnold en sus aventuras y explicaciones de su yo interno (voz en off) ya maduro, siempre maleteado por Winnie Cooper? Siempre lo veía antes de irme al colegio ; pucha, me mataba de risa con las ocurrencias de Alf aunque su final me pareció injusto; también Salvado por la campana con Zac Morris y Screech (solo recuerdo a ellos); los magníficos, que de un puñado de chatarra hasta podían hacer un tanque para escapar de sus enemigos (creo q de ellos se inspiraron nuestros amigos de San Jacinto); Baywatch con Mitch Buchannan, Casey Jean Parker (Pamela Anderson de jovencita) me gustaba la acción fuera de lo común que presentaban; y cómo olvidar al príncipe de Rap con un Will Smith joven, Geoffrey Butler ese mayordomo que era tranquilo solo de apariencia, Carlton Banks ese chato recontra gracioso. Todos sus personajes eran lo máximo, pero quiero resaltar a Jazz, el personaje que más me gustaba, recontra gracioso cuando salía volando por la ventana aventado por el tío Philp. Esa serie, junto con Alf son las series que más me gustaron y hasta ahora, cada vez que puedo, las veo.


Por esos años los juegos eran más por géneros, comenzó con el trompo, juego donde en el cole se hacían competencias a la hora del recreo. ¿Cuántos trompos me decomisaron? Perdí la cuenta, en mi cole no dejaban usar pelota de futbol así que la botellas de plástico eran el balón o el zapato de algún descuidado; en algunas ocasiones también lo era; el mundo, ese juego en el que tenía que saltar unos cuadrados pintados en el suelo; Lingo (pobre el que se chantara), bata, una especie de baseball adaptado por los peruanos. Pero había juegos en los que si se unían los géneros; uno de ellos era “las chapadas” el juego en que corrías mucho y en que eras muy bueno, Las escondidas era otro juego integral, esos en el que te escondías de todos y tratabas de “ampayarte” (no se si existe esa palabra) en un lugar específico sin que el buscador lo hiciera primero, no había sitio que no pareciera un buen escondite, la casa, los jardines, los árboles, todo valía.

Las mujeres tenían lo suyo, las muñecas, la comidita (la verdad no le veía lo divertido, pero bueno, cosas de mujeres……), saltar ligas, saltar soga; el mundo de las mujeres, un lugar aún inexplorado, así que esa información la tendré que buscar.

Si bien es cierto la tecnología ha ayudado enormemente a la comunicación de todos, nos estamos olvidando últimamente de algo muy importante, el cual es la “humanización del humano”. Estamos perdiendo cada día la comunicación a pesar de que tenemos internet y todas las redes sociales, falta algo que ya queda cada vez menos, el diálogo propiamente dicho, ese del cual uno se sienta al frente de otro y le expresa su opinión. Nos estamos volviendo más hipócritas, mostrando caras felices en el msn, aceptando sentimientos y posiciones en el Facebook sin realmente expresar el tuyo propio y quizás escribir lo que quieren leer en el Twitter, blogs para tener más vistas y quizás lograr auspiciadores.

Expresa lo que sientes, demuestra que fuiste parte de esa gran generación que nació y creció en los 80s y/o 90s, la cual nos hace los últimos luchadores y sobrevivientes que creció sin un medio de comunicación tan extendido como lo hay ahora y que con pocas herramientas se dio el lujo de conquistar, entre otras cosas, algo del cual creo yo vale realmente la pena , el amor y la buena amistad de un gran amigo.

1 comentario:

T dijo...

Óyeme muchacho desmemoriado. Para serlo, la verdad que recuerdas muchas cosas que yo también. Casi por ahí vamos pem...no sé si alguna vez hablamos de estas cosillas...en fin, me has hecho acordar.

PD1: medio raro eso de ver Winnie Pooh, ah! Ni yo veía jeje

PD2: El mundo de las mujeres creo que sigue siendo un misterio. Hasta yo misma me termino sorprendiendo con lo locas que somos.

PD3: te quiero mucho. besis! :)