jueves, 27 de agosto de 2026

Poemas diversos..



Ojalá y no te acuerdes,

Ojalá y la vida me lleve tan lejos
que mi nombre se convierta en un ruido sin forma.
Una piedra que se hundió en el camino y no dejó ni un círculo.
Porque si te acuerdas, sí, en alguna esquina de tu día aparece mi risa o mi sombra,
si algo de mí sigue en ti y aun así no vienes,
entonces, todo este tiempo no ha sido espera.

Prefiero imaginar que no te acuerdas,
que fui como esas cosas que uno olvida sin querer.
Prefiero eso a descubrir qué sí sentías, qué sí recordabas, 
que me sabías perdido y me dejaste así. 

May Aldana..

domingo, 9 de agosto de 2026

Sobrepensar

A veces creo que sobrepienso mucho, y a decir verdad, recapitulando mi vida, siempre lo hice; imaginaba una serie de escenarios donde era el héroe, el mártir o a veces el villano de la historia que me inventaba. Lo hice desde niño, lo hice de adolescente, joven y ahora adulto. Siempre creí que mi imaginación era extraordinaria, me jactaba de esos dotes inigualables, y creo que eso me ayudó en parte a lograr varias cosas que obtuve en mi vida personal y laboral; eso pensaba, hasta ahora.

Hace poco, todas esas cosas que las había pensado siempre como normales, las analicé internamente, puse en tela de juicio si valía la pena lo que antes me hacía sentir orgulloso; esto lo hice debido a que en los últimos meses me estaba agotando la vida y me enfrascaba mucho en mis pensamientos. ¡¡¡Quiero cambiar eso!!! La batalla la estoy luchando, siento perder a veces, pero creo que lo lograré!!

El estoicismo es una corriente  filosófica que nos plantea varias circunstancias que uno debe interiorizar e incluir en su vida cotidiana. Entre las principales que recojo está la de que: si el problema no lo puedes solucionar o la solución no está a tu alcance en ese momento, entonces no debes afligirte. Debes preocuparte en resolver lo que puedes hacer y está en tus manos. Creo que esta es la parte medular que me compete. Hay varios días que las pienso, me doy vuelta repensando sobre algunas cosas, pero creo que la solución no va por repensar o sobrepensar, sino en analizar si realmente puedo hacer algo al respecto y, si no es así, comenzar a asumir que tengo que dejar de afligirme por el problema que actualmente es irresolvible.

Creo que es lo mejor; no puedo darme vueltas sobre algo que no puedo controlar, tengo que respetar el cause que se está dando y tratar de seguir una vida que ahora la siento distante de mis metas iniciales.

Quiero contarte que tengo ahora una rosa, una parecida a la que tuvo el principito (orgullosa, pretenciosa, única, bella y extraordinaria). Pero entiendo que simplemente tengo que soltarla, dejar que el viento quizás la aleje y ver si en algún momento regresa. No la controlo y, como no lo hago, no debo sobrepensar si realmente tengo oportunidad de resolver ahora este tema. La solución para mi, quizás, sea tenerla a mi lado por siempre, pero esa será una historia que quizás no será contada o resuelta en el corto plazo o quizás simplemente nunca lo haga. 

Es por eso que, hoy he decidido mirar hacia nuevas metas, una donde crea ver una pizca de felicidad al final del túnel, sin aflicciones, sin dudas y sin esperas; una línea donde puedo aprender a amar lo simple que te da la vida y tratar de valorar cada vez más a las personas que están a tu lado y te quieren. Quizás esa sea la lección que puedo sacar o quizás no, pero tengo que empezar por algo.

El sobrepensar me dio muchas opciones, pero también me estaba desgastando por dentro. Intentaré seguir adelante sin hacer tanto uso de él, ya que soñar siempre estuvo en mí y dejar de hacerlo también sería renunciar a lo que fui, a lo que soy, y eso creo que sería un error.

Esto es un hasta luego... o quizás una despedida... o quizás un saludo de buenos días... 









sábado, 2 de mayo de 2026

Textos personales 1.

Varias veces,  después del nacimiento de mi hija, a la que adoro, comenzé a preguntarme: "¿Qué hubiera pasado si...?" Esa frase retumbaba muchas veces y no en momentos de crisis, sino en momentos de llamadas de personas del pasado o simplemente al recordar  algún momento fugaz.

Eso me llenaba de contradicciones y dudas, porque todo lo que me pasó  hasta el momento, de una u otra manera se enredó y confabuló para que llegara al resultado que  se tiene ahora, siendo mi principal logro, mi hija Alejandra.    

Muchas veces dudé de las cosas que tenía por dentro, de lo que sentía, y me ponía a alucinar escenarios tan impresionantes o nefastos en mi vida si hubiera tomado algunas decisiones personales en su debido momento. 

Ese miedo a lo desconocido, a lo que podría pasar, me mantuvo en una especie de pasividad frente a las cosas nuevas en mi vida, centrándome en otras, como por ejemplo mi carrera.

Hoy me siento nuevamente así, y la verdad creo que es parte de la vida cuando le pasan cosas que no las tenía proyectadas ni programadas, cuando llegas a un punto de la vida y sientes que no tienes ni idea de si lo que hago vale la pena, es momento de replantearse y hacer la pregunta del inicio del texto.

Con esto no quiero dar lecciones de posibles soluciones, pero creo que estas dudas siempre estarán en la mente en algún momento de la vida y depende de uno si las logra aceptar y afrontar o simplemente dejar que las cosas fluyan. 

Tengo serias razones para plantearme y replantearme que hacer de mi vida, y la verdad no las quiero hacer por alguien en específico, sino por mí. Creo que esta acción controlada solo te la dan los años de experiencia y caídas en el proceso.




viernes, 10 de abril de 2026

Decisiones..

Es difícil comenzar a escribir estas palabras después de mucho tiempo de no hacerlo. Han pasado muchas experiencias, muchas personas, muchos amigos y sobre todo mucho amor. Quiero entender la vida como una buena serie, esas que te enganchan y no te dejan salir, pero que en este caso no tienen guion definido, número de temporadas  ni final conocido.

Recuerdo la ultima vez que escribí en este blog, era una noche lluviosa en mi querida Huancavelica, eran los primeros días en que llegaba a esas tierras, acogido en un cuarto de un hotel barato alquilado hasta poder encontrar una pensión a mis posibilidades. Recuerdo que tenía mucho entusiasmo  de mi vida, mis proyecciones y sobre de mis sueños.

Pues no me equivoqué, logré muchas cosas, más de las que podía imaginar, trabajo, amigos, amor y una linda y preciosa razón por la cual estar muy favorecido, mi hija. Ahora comprendo que este último fue el factor que cambio mi vida, es por eso que  ahora quiero centrarme en los sentimientos y decisiones.

Cuando comenzamos a desarrollarnos fuer de la vida universitaria o académica se vienen nuevos temores, trabajo, dinero, novias/os y familia. Cada una de ellas con una especial atención e intensidad. Al encontrar el trabajo uno se esfuerza, trabjo de superarse y



adolescencia->con licencia para errar

La historia de la vida no siempre empieza y termina como en las películas, el clásico niño que sufre pesares y maratónicos sufrimientos para luego, por acto de magia, aparecer el pariente millonario y le cambie la vida. Pienso que las historias que cada uno tiene que contar son más alegres, más interesantes y algunas veces mucho más sufridas que las mismísimas telenovelas lloronas mexicanas que el canal 4 siempre presenta.

Pero me centro en lo que quiero decir ahora, hablar de una historia que puede ser la tuya, como lo pudo ser la mía o al menos hubiera querido q sea; en fin, solo es narración, nada más que eso.

Del chico del que les quiero hablar es de un chico llamado Eduardo; lo conozco muy bien porque viví y sufrí algunos de sus pesares o al menos los más importantes. Es que la cercanía de nuestras casas hacía más fácil nuestra conexión.

Secundaria, una de las cosas más emocionantes y excitantes que pudo tener hasta ese momento, donde conoció a los que hasta ahora considera sus mejores amigos y, según pude corroborar, hasta ahora aún lo son.

1 Día de clases:

Es lunes como siempre y hasta ahora le sucede, no se acostumbra a los horarios estrictos que la sociedad capitalista impone, al final lo hace. En fin, el uniforme nuevo y el nuevo colegio despiertan en él una curiosidad digna de curar. Orgulloso por haber aprobado el examen de ingreso, que la verdad, a mi parecer y al suyo, solo sirve para aumentar fondos más que ; en fin.

Bañadito, camisa nueva igual que los zapatos, se dirige hacia ese colegio inmenso, de mucha historia y del cual quería formar parte. Oohh, qué bien el pasaje escolar; en ese entonces todavía costaba 0.30 céntimos de sol, qué maravilla para los escolares y desgracia para los cobradores que nos odiaban por eso.

Parado en la fila al igual que un sinfín de muchachos como él, viendo a los chicos de 5º año, que posiblemente dentro de pocos años se convertirán Pero algo lo perturba, ¿Eduardo, verdad? le dice un chico gordo, alto para su edad, al que todos a primera vista veían con miedo. Sí, si claro, Eduardo, responde temeroso. Dentro de él se asombra de lo suertudo que puede ser, el primer día de clases y ya le darán una golpiza de bienvenida, pero no recordaba quién era ese muchacho desaliñado con la camisa afuera y con aspecto de hijo de delincuente momón; no recordaba qué le podía haber hecho en su corta vida.

A ese muchacho, al que lo nombraré "Montesco", lo miro fijamente y sonrío; es cierto, una sonrisa pendeja, de esas en las que no sabes si te toman el pelo y te lo dice con honestidad. Le dijo que lo conocía por su mamá; la mamá de Eduardo es profesora y ella le había enseñado hace mucho tiempo y de ahí la relación. "No te preocupes, Eduardo, cualquier pleito, me pasas la voz; no conoces la la secundaria aún y verás que me vas a necesitar algún día". Mucho caso no le hizo , nada quería que cambiara su concepto sobre la vida en la secundaria. Pero algo de esto lo tranquilizaba: tener un guardespalda y de tal tamaño lo hacía invulnerable, con licencia para joder a todo y a todos.

Llegó la hora de que escogieran las aulas, se sentía seguro porque en el examen de ingreso ocupó los primeros puestos, así que con los matones no le tocaría ni a balas. Cabe mencionar que en un colegio nacional las cosas varían de extremo a extremo. Están desde los más inofensivos hasta los más energúmenos, como decía mi profe de literatura. Terminó la bienvenida por parte de las autoridades del colegio, más aburridas, pero bueno, había que acostumbrarse. Los profesores tenían el primer listado, aula A, nombró a todos menos a Eduardo, pero había decidido que la desesperación estaba fuera por ese día; solo la paciencia reinaría , bueno, al menos por ese día. Dictaron las famosas listas: Aula B, C ,D ,E , F... Nooooooooooooooo, Dios... Aula G el último salón que quedaba en la mañana, estudiar en la tarde, ni pensarlo, no quería formar parte de esos grupos. Según se tenía entendido hasta ese entonces, los chicos problemas y no malandrines estaban en el turno tarde, tiempo después, la vida misma le enseñaría que no era asi. Bueno, no estaba dispuesto ,que lo degradaran a tal escalón; era muy orgulloso el Eduardo, pero bueno, Aula G, lo llamaron por fin, era un premio consuelo, pero no estaba dispuesto a aceptarlo totalmente. Como en muchos lugares e instituciones suele suceder, se recurrió a una de las tácticas más antiguas en el comercio de bienes y servicios: "las influencias".

Solo 3 semanas duró en ese salón, pero le bastó para darse cuenta de la realidad de pertenecer a un colegio nacional, pero no estaba dispuesto a rendirse. Por fin el día que esperaba llegó. Al fin, Eduardo tuvo su primer rose con un muchacho del salón; su nombre era Horacio, un tipo idiota a mi parecer, que al no tener la facultad para hacerse notar por sus propios medios buscaba a alguien a quien darle golpiza, y Eduardo no estaba dispuesto a aceptarlo, puesto que su reputación para toda la secundaria estaba en juego, a la hora del recreo te espero, hijo de put.. Y Eduardo, para no quedarse atrás, lo insulta de la misma manera: "No te tengo miedo, conch......, ahí te esperaré", le contestó. Pero en fin, ya seguiré contando como fue la vida de este querido compañero.

viernes, 14 de enero de 2011

Independencia



Independencia, es una palabra por el cual muchos han luchado y también muchos han muerto. Es un sentimiento que toda persona ha idealizado y le da un sentido a la vida cuando creemos que la perdimos o cuando realmente la hemos perdido.

Es cierto que he querido esto, vivir solo, mantenerme, tratar de demostrarme a mí mismo que soy una persona a la cual ahora sí da pie y batalla a cuanto problema surja.

La vida de niño, cómo la extraño. Las preocupaciones se las daba a los adultos; uno solo tenía que muchas veces pedir y otras exigir, pero cuando crecemos, damos nuestros primeros aires de independencia, el sentirse libre y sin límites, claro está, dentro de nuestras posibilidades. Pero cuando uno llega a cierta edad, ocurre la más grande batalla por la independencia, esa por la cual uno, como caudillo, o vive para disfrutar la victoria o muere y es subyugado por el vencedor.

Creo que, aunque muchos digan que muchos de los problemas se resuelven con sentimientos buenos y amor, creo que el determinante de esta batalla es el dinero. No soy materialista ni un ser al que solo le interesa su interés personal y financiero, no me malinterpreten, solo soy una persona realista. Ninguna persona o país consolida su independencia sin poder haber solucionado el factor económico.

Es muy gracioso cuando empiezas a ganar dinero; ese sentimiento de independencia se aviva en nuestro ser, nos hace sentir que lo podremos todo y que los demás problemas, así como este, seremos capaces de solucionarlos.

No me da miedo el trabajo; de eso debo agradecer a mi padre, que me enseñó que el dinero no cae del cielo y que sabe mejor cuando lo obtienes con esfuerzo. Los trabajos en los cuales estuve me dieron una idea de lo que posiblemente se me iba a venir, es por eso que las quejas no son parte de mí.

Ahora tengo un nuevo trabajo, uno en el cual me siento bien, pero vienen ahora las dudas que toda persona tiene: ¿este será el empleo que necesito, merezco? No lo sé, lo único que te puedo decir es que es el primero, en serio, y que lo pienso hacer lo mejor posible.

Ahora vienen otros de los problemas que he visto; ahora que tengo las cosas un poco más claras, tener independencia también implica tener más responsabilidades. Cuando recién empecé, tenía otras preocupaciones: cenas, bailes, fiestas, pero olvidé algo que me decía mi padre: el dinero, así como llega, así se va. Craso error, ahora realmente comprendo lo que decía. En estos momentos, como muchos dirían, estoy en la bancarrota financiera; ciertamente no es para suicidarse, pero como mi primera crisis, me siento fuera de foco, y comenzaré a hacer lo que todas las personas y países hacen: “el préstamo”. No sé si será la solución, pero creo que será la solución más inmediata que exista.

Con 26 soles en el banco y con muchas cosas por pagar, la desesperación me hace rendirme al primer bombazo, porque pedir a los padres es una opción, pero creo que sería un insulto a mi ego; me sentiría un incapaz, un hombre por el cual en el examen final lo reprueba y con la peor nota. Dudo que lo haga, pero, como siempre he dicho, el nunca no existió ni existirá.

Este es un reto, uno de los primeros, y quiero resolverlo yo mismo, sentirme capaz de algo, terminar lo que empecé. Y al final decir “lo hice, carajo”. Esta real prueba de vida la aprobé y con méritos, porque solo me tuve a mí, y seré capaz de hacerlo de ahora en adelante en todo aspecto de mi vida.

domingo, 2 de mayo de 2010

de que lado estás....




A veces quisiera estar fuera de esto, solo pensar en mí mismo y evitarme problemas, pero como siempre, busco la posibilidad más difícil.

Siempre me han criado con el pensamiento de que la muerte es parte de la vida y, aunque lo he tenido en cuenta, hoy y nunca la aceptaré.

En el lugar donde me encuentro, convivo con ella; nosotros jugamos con las posibilidades y, aunque muchas veces hay resignación, nunca habrá en mí conformidad total por muy mal que esté esta persona.

La famosa frase de “nunca me pasará a mí” queda solo como una frase que ahora no cuenta con ningún sentido; nadie está libre de nada, viendo quemados, viendo personas con muchas ganas de vivir estando con cáncer terminal. La verdad es demasiada carga que tengo que llevar a cuestas.

Por muy idealista que parezca la idea, pienso que la calidad de vida de un paciente debe comenzar en nosotros y terminar en nosotros, pero veo que en la realidad no es así, la deshumanización del hombre está cobrando vidas humanas. La competencia está desvirtuando el verdadero fin del personal de salud, no solo de ellos, sino de toda persona en realidad.

Pero a veces no los culpo ni me culpo; quiero creer que esta es una forma de recibir el golpe y sentirlo de una forma más suave.

Porque eso si, no podrán borrar de sus mentes esas “gracias” de alguien que podría ser tu, yo o un familiar muy querido, de alguna persona que por cosas de la vida cayó antes que uno porque en la vida lo único verdaderamente cierto es que no hay nada cierto.

Gracias, doy las gracias a todas aquellas personas que no se han sentido aludidas, porque de ellas será el reino de mi admiración y gratitud. Y si no, entonces debes escoger en qué equipo te encontrarás, en el equipo de los que te dan la mano o en los que necesitan recibirla. Y como la vida me ha enseñado, es muy fácil cambiar de camiseta.