Independencia, es una palabra por el cual muchos han luchado y también muchos han muerto. Es un sentimiento que toda persona ha idealizado y le da un sentido a la vida cuando creemos que la perdimos o cuando realmente la hemos perdido.
Es cierto que he querido esto, vivir solo, mantenerme, tratar de demostrarme a mí mismo que soy una persona a la cual ahora sí da pie y batalla a cuanto problema surja.
La vida de niño, cómo la extraño. Las preocupaciones se las daba a los adultos; uno solo tenía que muchas veces pedir y otras exigir, pero cuando crecemos, damos nuestros primeros aires de independencia, el sentirse libre y sin límites, claro está, dentro de nuestras posibilidades. Pero cuando uno llega a cierta edad, ocurre la más grande batalla por la independencia, esa por la cual uno, como caudillo, o vive para disfrutar la victoria o muere y es subyugado por el vencedor.
Creo que, aunque muchos digan que muchos de los problemas se resuelven con sentimientos buenos y amor, creo que el determinante de esta batalla es el dinero. No soy materialista ni un ser al que solo le interesa su interés personal y financiero, no me malinterpreten, solo soy una persona realista. Ninguna persona o país consolida su independencia sin poder haber solucionado el factor económico.
Es muy gracioso cuando empiezas a ganar dinero; ese sentimiento de independencia se aviva en nuestro ser, nos hace sentir que lo podremos todo y que los demás problemas, así como este, seremos capaces de solucionarlos.
No me da miedo el trabajo; de eso debo agradecer a mi padre, que me enseñó que el dinero no cae del cielo y que sabe mejor cuando lo obtienes con esfuerzo. Los trabajos en los cuales estuve me dieron una idea de lo que posiblemente se me iba a venir, es por eso que las quejas no son parte de mí.
Ahora tengo un nuevo trabajo, uno en el cual me siento bien, pero vienen ahora las dudas que toda persona tiene: ¿este será el empleo que necesito, merezco? No lo sé, lo único que te puedo decir es que es el primero, en serio, y que lo pienso hacer lo mejor posible.
Ahora vienen otros de los problemas que he visto; ahora que tengo las cosas un poco más claras, tener independencia también implica tener más responsabilidades. Cuando recién empecé, tenía otras preocupaciones: cenas, bailes, fiestas, pero olvidé algo que me decía mi padre: el dinero, así como llega, así se va. Craso error, ahora realmente comprendo lo que decía. En estos momentos, como muchos dirían, estoy en la bancarrota financiera; ciertamente no es para suicidarse, pero como mi primera crisis, me siento fuera de foco, y comenzaré a hacer lo que todas las personas y países hacen: “el préstamo”. No sé si será la solución, pero creo que será la solución más inmediata que exista.
Con 26 soles en el banco y con muchas cosas por pagar, la desesperación me hace rendirme al primer bombazo, porque pedir a los padres es una opción, pero creo que sería un insulto a mi ego; me sentiría un incapaz, un hombre por el cual en el examen final lo reprueba y con la peor nota. Dudo que lo haga, pero, como siempre he dicho, el nunca no existió ni existirá.
Este es un reto, uno de los primeros, y quiero resolverlo yo mismo, sentirme capaz de algo, terminar lo que empecé. Y al final decir “lo hice, carajo”. Esta real prueba de vida la aprobé y con méritos, porque solo me tuve a mí, y seré capaz de hacerlo de ahora en adelante en todo aspecto de mi vida.
1 comentario:
estamos en las mismas y estoy LLENA de deudas que planeo para Junio haber saldado...Entonces vamos a decir "lo hicimos, carajo!" juntos :)
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