domingo, 9 de agosto de 2026

Sobrepensar

A veces creo que sobrepienso mucho, y a decir verdad, recapitulando mi vida, siempre lo hice; imaginaba una serie de escenarios donde era el héroe, el mártir o a veces el villano de la historia que me inventaba. Lo hice desde niño, lo hice de adolescente, joven y ahora adulto. Siempre creí que mi imaginación era extraordinaria, me jactaba de esos dotes inigualables, y creo que eso me ayudó en parte a lograr varias cosas que obtuve en mi vida personal y laboral; eso pensaba, hasta ahora.

Hace poco, todas esas cosas que las había pensado siempre como normales, las analicé internamente, puse en tela de juicio si valía la pena lo que antes me hacía sentir orgulloso; esto lo hice debido a que en los últimos meses me estaba agotando la vida y me enfrascaba mucho en mis pensamientos. ¡¡¡Quiero cambiar eso!!! La batalla la estoy luchando, siento perder a veces, pero creo que lo lograré!!

El estoicismo es una corriente  filosófica que nos plantea varias circunstancias que uno debe interiorizar e incluir en su vida cotidiana. Entre las principales que recojo está la de que: si el problema no lo puedes solucionar o la solución no está a tu alcance en ese momento, entonces no debes afligirte. Debes preocuparte en resolver lo que puedes hacer y está en tus manos. Creo que esta es la parte medular que me compete. Hay varios días que las pienso, me doy vuelta repensando sobre algunas cosas, pero creo que la solución no va por repensar o sobrepensar, sino en analizar si realmente puedo hacer algo al respecto y, si no es así, comenzar a asumir que tengo que dejar de afligirme por el problema que actualmente es  irresolvible.

Creo que es lo mejor; no puedo darme vueltas sobre algo que no puedo controlar, tengo que respetar el cause que se está dando y tratar de seguir una vida que ahora la siento distante de mis metas iniciales.

Quiero contarte que, tengo ahora una rosa, una parecida a la que tuvo el principito (orgullosa, pretenciosa, única y extraordinaria). Pero entiendo que simplemente tengo que soltarla, dejar que el viento quizás la aleje y ver si en algún momento regresa. No la controlo y, como no lo hago, no debo sobrepensar si realmente tengo oportunidad de resolver ahora este tema. La solución para mi, quizás, sea tenerla a mi lado por siempre, pero esa será una historia que quizás no será contada o resuelta en el corto plazo o quizás simplemente nunca lo haga. 

Es por eso que, hoy he decidido mirar hacia nuevas metas, una donde crea ver una pizca de felicidad al final del túnel, sin aflicciones, sin dudas y sin esperas; una línea donde puedo aprender a amar lo simple que te da la vida y tratar de valorar cada vez más a las personas que están a tu lado y te quieren. Quizás esa sea la lección que puedo sacar o quizás no, pero tengo que empezar por algo.

El sobrepensar me dio muchas opciones, pero también me estaba desgastando por dentro. Intentaré seguir adelante sin hacer tanto uso de él, ya que soñar siempre estuvo en mí y dejar de hacerlo también sería renunciar a lo que fui, a lo que soy, y eso creo que sería un error.

Esto es un hasta luego... o quizás una despedida... o quizás un saludo de buenos días... 




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